Hoy he decidido sacar a flote mis competencias de auto-aprendizaje y capacidad de síntesis, así como  mis habilidades didácticas, con el fin de poder explicarles nuestros tipos de cabello. Personalmente, le apuesto a la técnica de aprender enseñando y haciendo, pues creo que el conocimiento adquirido de ésta forma no se olvida.

Ahora sí, entremos a los tecnicismos, pero sin complicarnos la vida!. Comúnmente se conocen cuatro tipos de cabello según la clasificación de Andre Walker (el estilista personal de Oprah Winfrey). Dicha categorización toma como referencia factores como la textura, la forma, el volumen, el grosor, la porosidad, entre otros. Estos factores determinan las necesidades especiales de cada tipo de cabello. Podemos tener una mezcla de tipos de cabellos, pero por lo general siempre hay una de las categorías que predomina.

Así pues, se presentan cuatro tipos de cabello según la forma: cabellos lisos, cabellos ondulados, cabellos rizados y cabellos crespos o de textura afro. Éstos a su vez, están subdivididos en otras tres categorías a, b y c, que simplemente determinan que tan suelta o grande es la onda al interior de la misma (desde onda muy abierta a onda cerrada o pequeña). Entre más alta es la clase del cabello, más seco éste es.

Cabello liso: los cabellos tipo 1 son lisos, sin ondas y por lo general muy brillantes y resistentes. Esto se debe a que las cutículas (especie de escamas en la capa superior del cabello que protegen la fibra capilar) son cerradas o pegadas, lo que permite una mejor distribución del sebo natural del cabello hasta las puntas. Por ésta misma razón, el cabello lacio puede lucir graso fácilmente.

Cabello ondulado: la categoría 2 contempla los cabellos de ondas suaves que asemejan una S. Cuando las ondas no son muy definidas, se hace necesario la utilización de productos para realzar el efecto “wave”. Sin embargo, se recomiendan productos ligeros, con el fin de no generar el efecto contrario, es decir, ondas con exceso de volumen.

Cabello rizado: corresponde al tipo de cabello numéro 3, el cual posee ondas de tipo espiral. Entre más cerrada sea la onda (menor circunferencia), el cabello se hace más voluminoso.  Dado que la cutícula es más abierta, este tipo de cabello suele ser menos brillante y susceptible al frizz. Así pues, requieren de mucha hidratación con productos ligeros, al igual que la categoría predecesora.

Cabello crespo o de textura afro:en los cabellos tipo 4, la forma de la onda puede ser similar al de un sacacorchos o asemejar una Z (efecto de zig-zag).  La textura es como la de un copo de algodón (aquí me incluyo!), así que el uso de geles y cremas puede ayudar a mantener la forma del rizo.  Suele ser muy voluminoso, más frágil, falto de brillo y muy seco (hay que culpar a la famosa cutícula abierta y a su amiga porosidad!). Este tipo de cabello es susceptible a contraerse fácilmente (efecto shrinking en inglés), por lo cual pierde en promedio 75% en el largo del mismo.

Dado que las cutículas son abiertas, nuestros “fros” absorben la humedad fácilmente, pero igual de fácil la pierden (el cabello es incapaz de conservar la humectación). Nada mejor para hidratar éste tipo de cabello que los tratamientos con calor, los cuales abren las cutículas para una mejor penetración del agua. Así mismo, se debe hidratar el cabello todos los días, así no se lave a ésta misma frecuencia y por lo menos, realizar una hidratación profunda una vez por semana y un tratamiento con proteínas una vez al mes. Esto es sólo un “abre bocas”, porque en realidad las rutinas de cuidado para tener un cabello sano, ameritan un artículo exclusivo en próximos posts.

Y para cerrar éste post, que tal si compartimos fotos nuestros  fros indicando nuestros tipos de cabello! Hora de lucir nuestros fros!

Fuentes:


Write A Comment