¿Y si estuviésemos destinados a sometimiento 

por la misma esencia de la vida,

no nos hubiese hecho la naturaleza bestias,

sin salir de mujer paridas?

¿No nace igual tanto el blanco como el negro,

el amarillo, el autóctono, el gitano y el mestizo?

Que de la raza habéis hecho un concepto, 

¿No sabéis que para todos, el origen es el mismo?

Y es que nos comen de la misma forma

los gusanos cuando estamos en el hueco.

¿O hacen ellos distinción entre la norma,

lo alto, lo bajo, la clase, el color y el dinero?

¡Evolución, evolución, dinos qué es esto!

De la Eva mitocondrial venimos,

¿por qué se nos niega el reconocimiento?

Sí, es África el origen, de ella nacen nuestros caminos.

Insensatos sois, avanzáis en la ciencia, 

mas no como hermanos, ni amados.

Guardáis caretas y apariencias,

y, como riquezas, acumuláis oprimidos, encadenados.

¿Acaso no ha sido suficiente?

Esclavizasteis a nuestros ancestros, 

de sangre tenéis una deuda pendiente,

aún vigente en estos tiempos postreros.

Humanidad de corazón precario e indolente, 

cierras los ojos y con tu silencio nos condenas

nos haces invisibles, despreciados, transparentes

y a nuestros hijos pones balas por cadenas.

Al suelo, al suelo, al suelo,

no, no, no el hombre negro,

ni su prole, ni sus derechos, 

¡Las armas, el odio, el desprecio!

¡No puedo respirar! El yugo me oprime,

mi piel tiembla de dolor,

mi cuerpo yace como evidencia de crimen,

más aun así ¡no quebrantarán mi voz!

Levántate, levántate, levántate, 

unísono eleva tus plegarias al cielo,

gran mar de color azabache y sangre,

de nuestra negrura aborrecida, danos triunfo y consuelo.

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