La industria capilar afroamericana tiene una larga historia que estuvo marcada por diferentes aspectos socioculturales dominantes de cada época. Desde la esclavitud, Garrett Augustus Morgan, pasando por C.J. Walker hasta llegar a extensiones, pelucas y productos más saludables sin parabenos ni siliconas, no te pierdas este recorrido en el tiempo que empieza así… 

Cuando los esclavos eran vendidos a todas partes del mundo, se vieron forzados a cambiar su rutina de cuidado del cabello y a utilizar los productos que podían encontrar disponibles que no tenían un efecto positivo en absoluto. Con su desarraigo y diáspora, perdieron sus tradiciones, costumbres y los elementos que la naturaleza les proveía en su tierra natal. 

Abolición de la esclavitud… ¿el comienzo de la tortura capilar?

En el año 1865 se celebra el fin de la esclavitud, pero también sería el comienzo de un camino muy difícil para el cuidado del cabello. Esto se debe a que la mujer afro debía asemejarse al ideal de la época: una piel blanca y el cabello lacio. 

En este contexto, el inventor afroamericano Garrett Augustus Morgan inventa (por error) el primer alisante químico para cabellos afro. Se trataba de una crema de fácil aplicación que eliminaba los crespos y le daba al cabello un aspecto liso, sedoso… y culturalmente aceptado por la sociedad blanca.

Se estima que dicho invento se dió entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Este descubrimiento marcaría un hito en la industria capilar afroamericana. Al poquito tiempo fundó G.A. Morgan Hair Refining Company que pronto se convertiría en una empresa dedicada elaborar productos para el cuidado del cabello afro. 

Madam C.J. Walker, la primera mujer afroamericana millonaria

Durante la primera mitad del siglo XX, surge en la industria capilar afro Madam Walker, quien fue un poco más allá, porque no solo desarrolló productos para el cuidado del cabello afro, sino que además se convirtió en activista, empresaria y ayudó a muchas mujeres a ser independientes en el ámbito laboral. 

Comenzó fabricando un producto para la regeneración capilar que primero probó en su cabeza de forma exitosa. Esto se debe a que se le caía mucho el pelo producto de los químicos que utilizaba en su trabajo como lavandera. Luego, le siguieron fórmulas alisantes que se combinaban con cepillos de calor diseñados para tal fin. 

En este afán por alcanzar el ideal blanco, los afroamericanos pensaron que habían encontrado en estos productos soluciones mágicas a sus problemas de discriminación y racismo… cosa que no fue tan así. Este boom de alisantes afro iba acompañado por productos de reparación capilar que intentaban curar el daño que los químicos alisantes producían en nuestros crespos. 

Afortunadamente, en la segunda mitad del siglo XX comienza a gestarse un movimiento que pregonaba una vuelta a lo natural. Se buscaba una especie de recuperación de la cultura afro a través de promover el uso del cabello afro natural… rizado, desordenado, rebelde y bien afro. 

Década de los 80 en adelante: pelucas, extensiones y productos saludables

El cabello postizo surge como una excelente forma de tener el pelo que una quisiera, al menos por un tiempo. No genera daño capilar y existe una variedad de pelucas y extensiones para todos los gustos. 

Desde trenzas, hasta mechas de cabello alisado, la oferta es muy amplia y cada vez más novedosa. Se anexan al cabello natural de diferentes formas, ya sea con una costura, pegamento o bien entretejiéndolo al cabello propio. 

En la actualidad, al margen de cómo elijas llevar tu cabello, si natural o alisado, existen muchísimos productos capilares que se elaboran de forma natural. Su composición no lleva sulfatos, siliconas ni parabenos, tres componentes altamente nocivos para nuestros crespos y cualquier tipo de cabello en general. 

Somos afortunadas de tener la posibilidad de elegir cuidar nuestro cabello con buenos productos que no dañen sus fibras y aceites naturales.

La historia de la industria capilar afroamericana hoy, más de 100 años después, llega a Netflix a través de una nueva serie llamada Madam C. J. Walker: Una mujer hecha a sí misma. Una historia sobre cómo una mujer afro desafió todos los mandatos de la época en la que le tocó vivir. 

Y tú… ¿qué mandato vas a desafiar?

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