Llegó la hora de ponernos manos a la obra! A continuación vas a encontrar consejos sobre cómo hidratar, cortar y proteger el cabello. Un montón de consejos para que nuestros crespos estén saludables y llenos de vida.

Sabemos, por experiencia propia, que el cabello afro tiende a ser seco y requiere de cuidados especiales. Así que comencemos por lo básico: el lavado. Siempre hablando en líneas generales, recuerda que cada cual vive sus crespos de manera diferente, lo ideal es lavar el cabello una o dos veces por semana. Esto no quiere decir que entre medio no vayamos a hacer nada para cuidarlo, sino todo lo contrario. El tipo de champú que usemos juega un papel esencial: debe ser sin sulfatos (que resecan y dañan el cabello), sin alcohol, de pH balanceado y en lo posible con aceites naturales, sea de almendras, jojoba, coco, entre otros. Sé que son demasiados requisitos para un champú, pero si escogemos el correcto, empezaremos desde lo básico a hacer las cosas bien.

Continuamos con una buena hidratación y nutrición. Si dijimos anteriormente que los cabellos afros son un poco secos, pues lo lógico sería que escojamos productos a base de agua que es el hidratante por naturaleza. El cabello conserva humedad por dentro pero, a la vez, se evapora a través de los poros, por lo tanto debemos aportar humedad con el uso de productos capilares. Esta humedad “extra” necesita fijarse dentro del cabello para que no se evapore y para ello, estos productos se utilizan en conjunto con los aceites naturales como el de jojoba, oliva o coco. Primero hidratamos y luego nutrimos con los aceites… ¡los aceites no hidratan, solo nutren y fijan la humedad en la fibra capilar! Las proteínas también tienen un rol importantísimo porque aportan elasticidad y cuerpo al cabello. Se encuentran en acondicionadores que no requieren enjuague, los de tratamientos y en algunos hidratantes.

Debe existir un balance entre las proteínas y la humedad del cabello. Un cabello que absorbe más proteínas conservará mejor la humedad. Lo ideal sería aplicar este tipo de humectantes a diario o día de por medio. Deben ser productos que no requieran enjuague y si no contienen algunos de los aceites que mencionamos antes, puedes aplicarlos tú misma de forma separada luego del hidratante. Separamos el cabello en grupos y colocamos la crema en cada uno de ellos, luego el aceite y listo.

Ya vimos cómo lavarlo, hidratarlo y nutrirlo. A pesar de todos los cuidados que tengamos, pueden aparecer puntas abiertas o resecas, en ese caso lo ideal es cortarlas. La frecuencia de corte no es exacta ni igual para todos, se puede decir que cada tres o cuatro meses estaría bien, pero varía según el crecimiento de cada uno en particular. Tiramos por la borda el mito de que cortarse las puntas ayuda a que el cabello crezca más rápido, solo ayuda a que el pelo luzca más saludable y lleno de vida. 

Otra manera de cuidar el cabello es probar los peinados o estilos protectores. Se llaman así porque tienen como objetivo proteger las puntas de factores climáticos, de los nudos y enredos y evitar así que se dañen. El pelo forma parte de nuestro cuerpo y debemos cuidarlo de igual manera y con igual dedicación. Entre lo estilos protectores encontramos las famosas trenzas, twists planos y/o de dos hebras y peinados recogidos que ocultan las puntas. Si buscas seguro encontrarás tu propio estilo protector.

Te pido un esfuercito más para cuidar tu cabello… lo tenemos que preparar para ir a dormir. Ya te limpiaste el rostro y te aplicaste la crema nutritiva de noche, ahora es el turno de tu cabello. Primero, no debes acostarte con el pelo mojado porque se enreda y se puede quebrar. Puedes masajearlo y cepillarlo para que se relajen (¡tú y el cabello!). Luego, es el momento ideal para aplicar algún tratamiento hidratante y nutritivo porque no tienes que hacer nada más que dormir y dejar que actúe solo. Generalmente, después del baño, puedes aplicar un acondicionador hidratante que no requiera enjuague y aceites en caso de que te enjuagues el cabello a la mañana siguiente. Cepillas el cabello, lo atas con una trenza, con una cola de caballo o lo divides en varias secciones que luego atas o trenzas en twist para evitar enredos. Finalmente, envuelves el cabello en un pañuelo o turbante, idealmente en seda o satín… y listo. También es posible encontrar en el mercado fundas en el mismo material. En dicho caso, se cubre la almohada y puedes dormir con tu cabello sin necesidad de pañuelo o turbante.

En otro artículo te cuento con más detalles algunos tratamientos caseros hechos a base de ingredientes que tenemos en casa ¡para que no tengamos excusas!

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