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Además de dar un aspecto diferente a hombres y mujeres de todo el mundo, los turbantes afros esconden historias milenarias y significados de todo tipo. No conocen de fronteras espacio-temporales, sino que a lo largo de su historia fueron adquiriendo diferentes significados sociales, culturales, políticos, entre otros. Te invito a que conozcamos qué se esconde detrás de los turbantes africanos. 

Si bien no se consideran solo un accesorio exclusivo de la cultura afro, es cierto que para nosotros guardan una simbología que va mucho más allá de la moda y las pasarelas. El turbante afro ha funcionado como indicador de clase social, estado civil, protesta, e incluso como un valor espiritual.

Turbante afro en la esclavitud 

En Estados Unidos, las esclavas africanas eran obligadas a usar turbantes para cubrir su cabellera por sus “amos” blancos. Además, era una forma de distinguir los africanos esclavos de aquellos que “gozaban de ciertas libertades.” 

Diferentes legislaciones obligaban a las mujeres negras a usar los turbantes y determinados colores de prendas para evitar así que se destacaran sobre la piel blanca de sus amas. Es más, el turbante buscaba cubrir sus cabelleras para que pasaran lo más desapercibidas posibles ante la mirada del hombre blanco que veía en las mulatas una atracción sexual incontrolable. 

Pensaron que controlando la vestimenta estarían controlando el espíritu de libertad que ardía en cada piel negra del país americano. Se equivocaron, porque esas ansias de libertad rebuscaron otros usos y significados que reflejaban su identidad. Finalmente, fueron las generaciones afros que vendrían luego de la esclavitud las encargadas de darle diversos significados y usos al turbante afro

Significado social de los turbantes

En tierra africana la cosa cambia y el turbante afro adquiere diferentes significados. Por ejemplo, según la forma de llevar el turbante, uno puede saber si la mujer es casada, soltera o está de duelo.  Asimismo, es posible determinar la edad por el tipo y modelo de turbante. 

En algunas tribus africanas el turbante es símbolo de respeto de la mujer hacia la familia de su esposo. Por otro lado, si una mujer recibe un turbante de la mano de la familia de su prometido, quiere decir que ha sido aceptada por ellos para unirse a la familia. 

El turbante en tiempos modernos

El turbante en el mundo de la moda también tiene su lugar… Habiendo dejado mucha tela que cortar, en la actualidad el turbante afro es cada vez más usado por prestigiosos diseñadores de todo el mundo. 

Celebridades como Lupita Nyong’o sin dudas marcan tendencias. Verla luciendo coloridos turbantes con estilo y elegancia nos da la pauta de que la historia cambia y que hoy por hoy se puede considerar un accesorio de moda. Sin embargo, no debemos olvidar la historia que se esconde entre los pliegues del turbante afro. 

Por otro lado, personalidades del mundo de la política como Ellen Johnson-Sirleaf, expresidenta liberiana o la activista sudafricana Dlamini-Zuma visten turbantes afros. En el caso de Dlamini-Zuma, se trata de una forma de protesta que corona su lucha por los derechos de la mujer negra. 

Como verán, no se trata solo de un turbante sino de todo lo que supone su presencia en el atuendo de una persona. 

Finalmente, si tu cabello no se ve bien un día, el turbante es una excelente manera de lucir espléndida con un estilo fresco, moderno y muy chic. 

¿Y si estuviésemos destinados a sometimiento 

por la misma esencia de la vida,

no nos hubiese hecho la naturaleza bestias,

sin salir de mujer paridas?

¿No nace igual tanto el blanco como el negro,

el amarillo, el autóctono, el gitano y el mestizo?

Que de la raza habéis hecho un concepto, 

¿No sabéis que para todos, el origen es el mismo?

Y es que nos comen de la misma forma

los gusanos cuando estamos en el hueco.

¿O hacen ellos distinción entre la norma,

lo alto, lo bajo, la clase, el color y el dinero?

¡Evolución, evolución, dinos qué es esto!

De la Eva mitocondrial venimos,

¿por qué se nos niega el reconocimiento?

Sí, es África el origen, de ella nacen nuestros caminos.

Insensatos sois, avanzáis en la ciencia, 

mas no como hermanos, ni amados.

Guardáis caretas y apariencias,

y, como riquezas, acumuláis oprimidos, encadenados.

¿Acaso no ha sido suficiente?

Esclavizasteis a nuestros ancestros, 

de sangre tenéis una deuda pendiente,

aún vigente en estos tiempos postreros.

Humanidad de corazón precario e indolente, 

cierras los ojos y con tu silencio nos condenas

nos haces invisibles, despreciados, transparentes

y a nuestros hijos pones balas por cadenas.

Al suelo, al suelo, al suelo,

no, no, no el hombre negro,

ni su prole, ni sus derechos, 

¡Las armas, el odio, el desprecio!

¡No puedo respirar! El yugo me oprime,

mi piel tiembla de dolor,

mi cuerpo yace como evidencia de crimen,

más aun así ¡no quebrantarán mi voz!

Levántate, levántate, levántate, 

unísono eleva tus plegarias al cielo,

gran mar de color azabache y sangre,

de nuestra negrura aborrecida, danos triunfo y consuelo.

La industria capilar afroamericana tiene una larga historia que estuvo marcada por diferentes aspectos socioculturales dominantes de cada época. Desde la esclavitud, Garrett Augustus Morgan, pasando por C.J. Walker hasta llegar a extensiones, pelucas y productos más saludables sin parabenos ni siliconas, no te pierdas este recorrido en el tiempo que empieza así… 

Cuando los esclavos eran vendidos a todas partes del mundo, se vieron forzados a cambiar su rutina de cuidado del cabello y a utilizar los productos que podían encontrar disponibles que no tenían un efecto positivo en absoluto. Con su desarraigo y diáspora, perdieron sus tradiciones, costumbres y los elementos que la naturaleza les proveía en su tierra natal. 

Abolición de la esclavitud… ¿el comienzo de la tortura capilar?

En el año 1865 se celebra el fin de la esclavitud, pero también sería el comienzo de un camino muy difícil para el cuidado del cabello. Esto se debe a que la mujer afro debía asemejarse al ideal de la época: una piel blanca y el cabello lacio. 

En este contexto, el inventor afroamericano Garrett Augustus Morgan inventa (por error) el primer alisante químico para cabellos afro. Se trataba de una crema de fácil aplicación que eliminaba los crespos y le daba al cabello un aspecto liso, sedoso… y culturalmente aceptado por la sociedad blanca.

Se estima que dicho invento se dió entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Este descubrimiento marcaría un hito en la industria capilar afroamericana. Al poquito tiempo fundó G.A. Morgan Hair Refining Company que pronto se convertiría en una empresa dedicada elaborar productos para el cuidado del cabello afro. 

Madam C.J. Walker, la primera mujer afroamericana millonaria

Durante la primera mitad del siglo XX, surge en la industria capilar afro Madam Walker, quien fue un poco más allá, porque no solo desarrolló productos para el cuidado del cabello afro, sino que además se convirtió en activista, empresaria y ayudó a muchas mujeres a ser independientes en el ámbito laboral. 

Comenzó fabricando un producto para la regeneración capilar que primero probó en su cabeza de forma exitosa. Esto se debe a que se le caía mucho el pelo producto de los químicos que utilizaba en su trabajo como lavandera. Luego, le siguieron fórmulas alisantes que se combinaban con cepillos de calor diseñados para tal fin. 

En este afán por alcanzar el ideal blanco, los afroamericanos pensaron que habían encontrado en estos productos soluciones mágicas a sus problemas de discriminación y racismo… cosa que no fue tan así. Este boom de alisantes afro iba acompañado por productos de reparación capilar que intentaban curar el daño que los químicos alisantes producían en nuestros crespos. 

Afortunadamente, en la segunda mitad del siglo XX comienza a gestarse un movimiento que pregonaba una vuelta a lo natural. Se buscaba una especie de recuperación de la cultura afro a través de promover el uso del cabello afro natural… rizado, desordenado, rebelde y bien afro. 

Década de los 80 en adelante: pelucas, extensiones y productos saludables

El cabello postizo surge como una excelente forma de tener el pelo que una quisiera, al menos por un tiempo. No genera daño capilar y existe una variedad de pelucas y extensiones para todos los gustos. 

Desde trenzas, hasta mechas de cabello alisado, la oferta es muy amplia y cada vez más novedosa. Se anexan al cabello natural de diferentes formas, ya sea con una costura, pegamento o bien entretejiéndolo al cabello propio. 

En la actualidad, al margen de cómo elijas llevar tu cabello, si natural o alisado, existen muchísimos productos capilares que se elaboran de forma natural. Su composición no lleva sulfatos, siliconas ni parabenos, tres componentes altamente nocivos para nuestros crespos y cualquier tipo de cabello en general. 

Somos afortunadas de tener la posibilidad de elegir cuidar nuestro cabello con buenos productos que no dañen sus fibras y aceites naturales.

La historia de la industria capilar afroamericana hoy, más de 100 años después, llega a Netflix a través de una nueva serie llamada Madam C. J. Walker: Una mujer hecha a sí misma. Una historia sobre cómo una mujer afro desafió todos los mandatos de la época en la que le tocó vivir. 

Y tú… ¿qué mandato vas a desafiar?

He decidido escribir este artículo dejando de lado toda diplomacia y elegancia para volverme un poco rebelde… después de todo la rebeldía corre por mis venas afroamericanas. Voy a hablar sobre la diáspora africana, pero de una manera diferente. Además de la mía, he incorporado otras voces afro, y algunas “voces blancas” para demostrar cómo los puntos de vista se aclaran u oscurecen según de dónde provengan.

¿Qué significa el término diáspora?

Diáspora significa dispersión, en este caso de grupos “étnicos” o religiosos que abandonan su lugar de origen y se reparten en todas partes del mundo. Esta es una definición muy general e incompleta si hablamos de la diáspora africana. 

El diccionario de la Real Academia Española (RAE), el diccionario más reconocido de habla hispana que regula y dirige la lengua española, propone estas dos acepciones para el término diáspora:

  • f. Dispersión de los judíos exiliados de su país.
  • f. Dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen.

Como primera definición solo se menciona al grupo de los judíos que, si bien en cierta forma dieron origen a este concepto, desde hace muchos siglos no constituyen el único grupo humano que tuvo que abandonar su lugar de origen y radicarse en otras partes del mundo. No hace falta aclarar que el diccionario español está escrito por manos blancas que claramente desconocen otras realidades.  

Diáspora africana

La diáspora africana, al igual que la de los judíos, los sirios y tantos otros grupos humanos, supone un desplazamiento involuntario, forzado hacia un territorio diferente al de su lugar de origen.

Gabriel Izard Martínez es el autor del artículo titulado “Herencia, territorio, e identidad en la diáspora africana: hacia una etnografía del retorno”, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos en México. Es un artículo interesantísimo y muy bien escrito que les recomiendo leer si quieren conocer un poco más sobre la diáspora africana.  

En sus líneas, el autor destaca tres principios que son inherentes a nuestra diáspora y que nos ayudan a entender muchas cosas. Primero, menciona el traslado (forzado, claro está) de más de 10 millones de africanos para ser vendidos como esclavos una vez que llegaran a destino. Las versiones blancas de la historia confirman esta cifra, mientras que historiadores africanos afirman que serían muchos millones más. El segundo principio tiene que ver con la fusión cultural que se dio entre los habitantes americanos (indígenas y europeos que allí residían) y los africanos recién llegados que tuvo como resultado el nacimiento a la cultura afroamericana. Finalmente, menciona esta búsqueda incipiente de identidad, una identidad que está enmarcada en la “discriminación, subordinación y estigmatización”. Además, quisiera destacar que el hecho de buscar esta identidad en la tierra de origen y no en la de destino es consecuencia directa de la exclusión que vivimos los afroamericanos, por más sutil que esta sea. 

Afrocentrismo, volver al origen

Nota: la palabra afrocentrismo no existe en el diccionario de la RAE, mientras que el término eurocentrismo, sí.

La corriente afrocéntrica se gestó durante siglos y se hizo masiva en 1980. Surge como una respuesta colectiva a la “descolonización cultural y desesclavización intelectual” que sufrieron los antepasados afroamericanos. Se basa en la necesidad desesperada de reencontrase con la herencia cultural, social y religiosa que nos fue negada siglo tras siglo. 

Una herencia que fue destruida, negada y ocultada por un grupo dominante que no aceptaba la diversidad y la combatía no solo con violencia física, sino también con violencia psicológica, moral, social, civil y tantas otras formas que encontraron los hombres blancos de imponerse sobre los afros. 

Lo bueno es que no pudieron con nosotros, porque aquí estamos, más unidos y orgullosos que nunca de quienes somos. Este GRACIAS con mayúsculas es para los millones de afroamericanos que lucharon por nuestros derechos a lo largo de todos estos años. Porque gracias a su templanza, valentía e integridad las generaciones actuales y las venideras podemos seguir escribiendo la historia… aún sobre una hoja blanca, pero con tinta negra, y más negra que nunca. 

Quiero terminar este artículo con una frase que me encantó y que pertenece a Adreinne Waheed, famosa fotógrafa encargada de registrar la historia afro a través de imágenes. Adhiero a cada una de sus palabras y espero de todo corazón que tú también.

“Encontrar la alegría en ti mismo ya es una forma de resistencia porque, muchas veces, eso significa oponerse a las fuerzas que quieren desmerecerte sugiriendo que no eres valioso. Se trata de abrazar tu belleza y apreciarte tal como eres”.

En esta publicación les quiero contar un poco sobre el peinado africano… puede sonar algo banal y carente de significado profundo, pero en realidad, como explico en otro de mis artículos, el cabello africano está repleto de historia. Es un símbolo de unión y confraternidad de los miembros de una determinada tribu y se repite a lo largo de generaciones. Muchas tribus coinciden en ciertas creencias: la cabeza es la parte del cuerpo que se comunica con los Dioses por ser las más elevada, de ahí que se le dedique tiempo  y empeño; los peinados más elaborados indican la pertenencia a un estatus social más alto; si el cabello es grueso, largo y está bien cuidado quiere decir que la descendencia traerá niños sanos y en períodos de duelo no es correcto prestar demasiada atención al cabello.  

Hagamos ahora un breve repaso de algunos peinados y su significado en algunas tribus africanas que aún hoy están vigentes. Lo bello de estas tribus es que conservan las tradiciones como un tesoro que asegura su continuidad en la historia. 

– Los Yoruba, ubicados en la región oeste de África, consideran que el cabello es el portal por donde pasan las almas, por lo que trenzan su pelo para enviar mensajes a los Dioses. 

– En la tribu Himba en Namibia,  el peinado indica la edad, etapa de la vida y estado civil. Para realizar sus trenzas se colocan una mezcla hecha  de una sustancia ocre que extraen del suelo, pelo de chivo y grasa. Las púberes usan trenzas que caen sobre el rostro para indicar que están atravesando dicha fase biológica; las mujeres casadas y madres primerizas usan tocados hechos con piel de animal, mientras que aquellas que se encuentran listas para contraer matrimonio se atan las rastas; los hombres solteros usan solo una trenza y una vez casados cubren su cabeza y nunca más la mostrarán, salvo en funerales. 

– La tribu nómada Fulani, es fuente de inspiración para celebridades como Kim Kardashian o Lupita Nyong’o, quien confesó en su cuenta de Instagram haber tomado prestado modelos de peinados Fulani. Las mujeres más jóvenes de esta tribu agregan monedas de plata y ámbar a sus peinados, una tradición que se ha repetido durante generaciones. 

– La tribu Hamar tiene una población estimada de 20.000 habitantes y viven en el valle de Omo en Etiopía. Las mujeres de Hamar usan rastas color ocre llamadas goscha que hacen al juntar agua y resina. Para agregar colores a su atuendo, usan collares hechos con cuentas de varias tonalidades. 

– Los Masai son diferentes al resto de las tribus, pues los hombres son los que dedican muchísimo tiempo al cuidado del cabello y las mujeres se afeitan la cabeza porque no tienen tiempo suficiente para cuidarlo. El pelo largo y cuidado en el hombre representa fuerza. 

Existen algunos mitos que rodean el folclore del cabello africano y debo confesar que he escuchado algunas de ellos por ahí. Por ejemplo, si se quiere que crezca más cantidad de cabello, se lo debe cortar en luna llena, los restos de pelo se deben quemar para evitar que puedan realizar con él magia oscura, entre otras tradiciones.  

Lejos de ser solo una cuestión estética, los peinados que llevan las personas de diferentes tribus africanas tiene significados profundos que forman parte de su historia y su cultura. Son verdaderas obras de arte en la que se muestran las habilidades de la peluquera (o peluquero), que generalmente es la persona más anciana de la comunidad y si no quieren tener mala suerte… ¡nunca le den las gracias por el peinado!


Les quiero contar un poco sobre aquellos elementos que no pueden faltar en nuestro kit de cuidado capilar, los que deben estar sí o sí siempre a mano y disponibles. También voy a hablar un poquito sobre estilos de cabello afro y finalmente acerca de algunas ideas sobre coloración. Aquí va una lista de accesorios y productos indispensables para el cuidado del cabello. 

– Champú (y productos en general) sin sulfatos. Como mencioné en otra de mis publicaciones los sulfatos resecan y dañan el cabello

– Productos  hidratantes y aceites naturales nutritivos para fijar la humedad del cabello. Un consejo práctico es armarte un vaporizador pequeño con agua y aceite o crema nutritiva y tenerlo contigo para usar cuando lo necesites.  Es muy práctico este recurso porque nos ahorra tiempo y el producto se expande de manera uniforme por todo el pelo.

– Peine de cerdas anchas, o cepillos o lo que tu pelo tolere mejor. Cada cabello es único y de pronto ofrecer ideas estandarizadas no es lo ideal. Siempre trato de brindarles toda la información para que luego ustedes puedan elegir y probar lo que les haga mejor. 

– Secador de aire frio con difusor: lo ideal es que no tire solo aire caliente porque contribuye a la resequedad del cabello, por eso son mejores los que tienen regulador de temperatura. El difusor es uno de los mejores inventos para nosotras. Permite secarnos el cabello e ir formando nuestros crespos. Y, aunque no es recomendable usarlo a diario, hay ocasiones que en las que nos saca del apuro.

– Las horquillas y pinzas de pelo: no piensen que solo sirven para peinados excéntricos y elaborados sino también para ordenar el pelo y distribuirlo con armonía. 

– Gorros o pañuelos de seda o satén: ideales para los tratamientos nocturnos. Si dormimos con estos gorros o pañuelos reducimos significativamente la fricción que el pelo tiene con la almohada evitando así que se quiebre o dañe. La seda es suave y evita este tipo de problemas.

 – Banditas de goma para el peinado: según el peinado, siempre son útiles y hay que tenerlas a mano. 

Con respecto a los estilos del cabello afro, hay tantos como personas con crespos afro. Seguro que tú tienes el tuyo y yo el mío, pero siempre es divertido poder cambiar de vez en cuando y probar peinados nuevos. 

– Cabello corto: entre algunas de las ventajas que tiene llevar el pelo corto están la practicidad y el ahorro de tiempo. Es mucho más fácil de manejar, cuidar y peinar. Se utiliza poca cantidad de productos, las puntas están siempre sanas y con tan solo un par horquillas puedes darle un toque de color o estilo al cabello. Pienso que es una opción muy elegante y sexy que realza la feminidad que todas tenemos.

Trenzas: creo que son más bien un emblema del cabello afro. Largas, cortas, con volumen o planas, las trenzas siempre han marcado tendencia entre las cabelleras afro. Si bien están erróneamente  asociadas a un estilo informal y juvenil, brindan la opción de recogerlas con facilidad y lograr peinados elegantes, fáciles de hacer y en poco tiempo para cambiar el look rápidamente. También es posible combinar trenzas anchas y finitas o trenzas y pelo suelto. Por ejemplo, podemos hacer trenzas de raíz orientadas hacia arriba y dejar el cabello suelto al final. Otra alternativa es hacer una trenza que haga de diadema y el resto del pelo, suelto, o bien se pueden hacer dos trenzas de raíz a los costados. 

Al natural: es el estilo más apropiado para lucir unos crespos hidratados, nutridos y saludables. Con el cabello bien cuidado es una excelente manera de mostrar al mundo que el pelo afro se puede llevar suelto y queda hermoso. 

Si hablamos de coloración del cabello afro, hay algunas consideraciones para tener en cuenta antes de ir a la peluquería a teñirse. Por ejemplo, unos días antes, no apliques productos de nutrición para permitir que la fibra capilar no esté sellada a la hora de aplicar la tintura y pueda absorberla correctamente. Sí, hay que ir con el cabello limpio! En lo posible no decolores tu pelo. Son productos muy dañinos y generan más porosidad, lo que hace que no se fije bien el color que quieres aplicar. Una vez que ya te has teñido, trata de utilizar champús que ayuden a la conservación del color. 

Sin importar cómo elijas lucir tu cabello natural, lo importante es cuidarlo con una rutina que sea tanto apropiada como fácil de manejar para ti. Recuerda, tu estilo lo impones tú!

Corríjanme si me equivoco, pero diría que el cabello de la cultura afroamericana es el único tipo de cabello que tiene infinitas historias para contar. Lo que sucede es que las cabelleras afro jugaron un papel esencial cuando la historia negra africana se escribió en el lugar del mundo en que le tocó nacer y crecer. Luego, con la llegada de la esclavitud, se fueron agregando nuevos capítulos desde tierra latinoamericana. Finalmente, ya en libertad, el cabello rizado afroamericano continúa siendo símbolo de identidad social. 

La historia de un pueblo siempre está ligada a un contexto natural y geográfico que resulta determinante en el desarrollo de algunas características físicas. El color del cabello (al igual que el de la piel) sirve para protegernos de la radiación solar, es decir que a más calor y sol, más oscuro será el color del cabello. Podríamos decir que genéticamente el cabello afro, bien rizado y bien negro) se adaptó a las condiciones climáticas del lugar donde le tocó desarrollarse. Al ser rizado, permite que el aire circule más fácilmente y refresque la cabeza, evitando posibles quemaduras. Con respecto al papel social y cultural del cabello afro en su historia africana, desde siempre estuvo ligado a la belleza y la salud sobretodo de las mujeres. Según cómo arreglaban su cabello, revelaban cuán prósperas, fértiles o fuertes eran.  A través del cabello se enviaban mensajes a los Dioses. El corazón de cultura africana pasaba por su pelo y cuando fueron esclavizados y rapados, su cultura se caía a pedazos al igual que su cabello. 

¿Hecho histórico o mito? Resulta difícil responder esta pregunta cuando lo que estaba en juego era la vida y la libertad de seres humanos. El cabello de los esclavos desde siempre estuvo ligado su identidad y a la lucha por la  libertad. A lo largo de la triste historia de la esclavitud los negros eran explotados y forzados a trabajar (entre otras “tareas”) en diferentes lugares como las minas o las fincas de blancos ricos que los habían comprado. En el caso de la minería, dicen que el cabello de los negros servía como alcancía para poder comprar la libertad que les había sido robada. Algunos esclavos se hacían en el pelo una suerte de rodetes pequeños que parecían bultitos mientras que las mujeres se trenzaban el cabello, en ambos casos el cabello se usaba para esconder parte de lo que sacaban de las minas con el objetivo de cumplir el sueño de ser libres. En el caso de los esclavos que estaban en las haciendas, según Nelly Mendivelso en su artículo Mapa de fuga y otros secretos afro, las mujeres peinaban con trenzas a las niñas y trazaban rutas de escape según lo que ellas veían en el monte. Las trenzas y surcos entre medio simbolizaban las posibles vías de salida y por ende el camino a recuperar su identidad. La teoría de Esperanza Biohó, directora y fundadora de la fundación cultural Colombia negra, sugiere que su condición de esclavos no les dejaba tiempo para peinados elaborados y que las mujeres usaban un turbante para cubrir su cabello afro y de esta manera evitaban que las malas energías ingresaran a su cuerpo por los poros de la cabeza. Lo que seguramente fue una realidad era la exigencia de parte de sus amos de llevar el cabello ordenado y limpio para lo que las trenzas y los turbantes representaban una buena alternativa y se convirtieron en el símbolo de una cultura vejada por la esclavitud.

En la actualidad… (parece tan fácil hablar de un presente afroamericano si no se tiene en cuenta el camino recorrido por ellos)… como decía, en la actualidad la cabellara afro continúa siendo una expresión de identidad y resistencia. Identidad que está ligada al orgullo de saberse afroamericano y de querer que todos lo sepan: trenzas, rastas, afro… no importa el estilo, importa sentirse parte de la cultura afroamericana que tanto intentó erradicarse.  La resistencia tiene que ver con hacer frente a la hegemonía de la estética blanca que intenta imponer su cánones de belleza blanca y lacia. En este sentido, día a día aparecen en Internet escritores y blogueros afrodescendientes que se dedican a mantener viva la llama del afro.

Afortunadamente muchas de nosotras, mujeres de cabello afro, hemos decidido crear estos espacios para conocernos entre nosotras y hacer nuestro aporte a la cultura afroamericana. A través de las redes sociales, blogs y sitios de Internet podemos comunicar lo que nos pasa por los crespos y compartir nuestras experiencias sobre aquellas cosas que hacemos  para vernos más bellas. Pero lo más importante es que somos conscientes de que cada vez más mujeres de estilo afro nos sumamos a este movimiento de volver a las crespos como una suerte de reivindicación a nuestra cultura que tantas veces ha sido ninguneada en su historia. A continuación comparto una breve reseña y sus respectivas vías de contacto de algunas blogueras afro que tienen mucho para contar y mostrar. 

1. Carolina Contreras, oriunda de República Dominicana, es una mujer que defiende con gran firmeza y convicción los rizos afroamericanos. Su lema es “cambiar el mundo con un rizo a la vez” porque no se detiene solo  en el cabello de la mujer afroamericana, sino que vas más allá y propone un cuidado integral del cabello y la cultura en la que está inmerso. Desde 2014 sus salones de belleza se convirtieron en un espacio para compartir experiencias de mujeres que van en busca de soluciones para su cabello. Carolina y su equipo de trabajo tratan por todos los medios de convencer a sus clientas de conservar su estilo afro al natural. Puedes encontrarla aquí: https://www.missrizos.com/ o en Instagram https://www.instagram.com/miss_rizos/ .

2. Desireé Bela, activista estética que busca mediante una lucha constante la reivindicación de la belleza afro.  Es comunicadora y da charlas motivacionales en diferentes eventos y reuniones con el fin de dar a conocer su propuesta que día a día defiende el feminismo afro. Esta es su página web: https://www.desireebela.com/ y en Instagram la encontramos en este enlace: (https://www.instagram.com/desireebela/?hl=es-la).

3. Afrofeminas, un blog escrito en español dedicado a la mujer afroamericana (y blancas también, ya que dicen no discriminar a nadie). La directora de esta organización es Antoinette T. Soler de nacionalidad cubana y emprendedora como ninguna. Es un blog de interés general que toca diversos temas relacionados a la moda, arte, literatura, realidad afro, etc. Tienen artículos muy interesantes y es fuente de inspiración para millones de mujeres que se animan a mostrar orgullosas su afro. Sitio web: https://afrofeminas.com/. Instagram: https://www.instagram.com/afrofeminas/. Les estoy inmensamente agradecida por haberme dado visibilidad en #afroféminasreales en https://www.instagram.com/p/B4rSJCLI3sR/ .

4. Patricia y Carmen Milagros, dos blogueras latinoamericanas que residen en España. Enamoradas de sus crespos crearon este blog  durante su transición al cabello natural con la idea de aprender y compartir tips de cuidado capilar. En este blog pueden encontrar reseñas de diferentes productos, entrevistas a personalidades afro y consejos varios sobre rutinas del cabello afro. Esta es la dirección del blog: https://afrohair.es/

Por supuesto que existen muchísimas otras blogueras afro que decidieron comenzar a escribir sobre sus experiencias personales primero con su cabello, para después dar un giro social y darle voz a la cultura afro actual. De hecho quien les escribe es una de ellas. De a poco voy forjando mi camino como bloguera afro dando a conocer el resultado de mis investigaciones y lecturas a través de mis posts.  Como les describo en otro de mis artículos, el cabello afro tiene su propia historia para contar y estoy segura de que entre todas seguiremos escribiendo nuevos capítulos con nuestro sello personal.

El afro no conoce de género o edad… es un estilo que se debiera vivir con plenitud y en libertad. El estilo afro trae asociado un sinfín de cuestiones sociales y culturales que lamentablemente tienen que ver con prejuicios y discriminación. Si bien estamos hablando de un tipo de cabello y las diferentes formas de lucirlo, las ideas que los circundan no tienen siempre las mejores intenciones. Frente a una cabellera afro, el prejuicio social de color blanco arroja palabras o frases como estas: negro y por ende delincuencia, una presencia desalineada y hasta hombres homosexuales por llevar su cabello largo. La gente negra (en particular el hombre) y la delincuencia mantienen una relación que siempre se vio reflejada en la pantalla grande y que de a poco se metió en el inconsciente (y consciente colectivo): el malo o delincuente es negro o habla con “acento” afroamericano. El aspecto “improlijo” del cabello afro se traslada automáticamente a una personalidad desordenada que no cumple con los estándares blancos de la sociedad dominante. Nada que decir sobre la relación que se le atribuye al pelo largo, crespo y negro con las preferencias sexuales de quienes lucen orgullosos sus melenas afro. Como he comentado en otras de mis publicaciones, un cabello afro saludable  requiere de cuidados especiales: una excelente hidratación y nutrición permanentes y diarios. Y, de alguna manera, los cuidados capilares minuciosos están asociados a la mujer y no al hombre. Esta idea subyacente de que el hombre (si es bien machito) no puede perder tiempo en la peluquería o en su casa cuidando su pelo… ¡eso es cosa de mujeres! Error: el caballero con estilo afro puede, debe y está en todo su derecho de cuidar su cabello sin caer en estereotipos malintencionados. 

El afro tampoco conoce de edad. Al margen del tema estilístico o estético, el afro debe ser entendido como una cultura que tiene ancestros (pasado), personas que viven una realidad difícil en algunos casos (presente) y un porvenir (futuro) que depende da la construcción que hagamos hoy. De manera metafórica, he tratado de incluir a los adultos mayores, jóvenes y niños. Los adultos mayores de hoy (hombres y mujeres), son quienes probablemente recurrieron a alisantes químicos en su juventud para encajar en la sociedad blanca y tener acceso a más oportunidades laborales, por ejemplo. Hoy, ya transitando la tercera edad, quizá han decidido dejar atrás los prejuicios y vivir su afro con libertad y, de alguna manera, dar un buen ejemplo a los más jóvenes. Afortunadamente, la generación actual está cambiando el chip y de a poco se ha ido reconciliando con su afro (y por ende sus orígenes) y se siente más segura y decidida a ser auténtica y no tan solo un “camuflaje” de la sociedad dominante. Con camuflaje me refiero a querer disfrazarse de algo que no se es solo para encajar y pasar desapercibidos. Los niños son más delicados, son dueños de una fragilidad invisible. Se miran en nosotros en busca de su identidad. ¿Qué queremos mostrarles? ¿Un cabello afro que es símbolo de nuestra cultura o un lacio fabricado que esconde quiénes somos de verdad? Inculcar el afro en los niños no es más que una manera de asegurar que las generaciones venideras continúen nuestra idiosincrasia y aseguren su continuidad.   

Me siento más que feliz de escribir este artículo. Siento que después de tantas cosas que hemos pasado, finalmente está llegando el momento histórico en el que el afro se consagra como un estilo querido, respetado y deseado. Desde Estados Unidos y hacia Latinoamérica comenzó hace casi 20 años el movimiento sociocultural y estilístico que propone la aceptación del cabello natural y el rechazo a los estándares de belleza “tradicionales” hablando en términos políticamente “correctos”. Si bien este movimiento tuvo su apogeo con el Black  Power, el estigma del afro aún persiste a pesar de ir perdiendo fuerza y adeptos. Todavía hay quienes asocian el afro con lo informal y lo no profesional. 

Existen diferentes canales por los cuales esta vuelta a lo natural cobra cada vez más fuerza.  Por un lado se encuentran las personalidades influyentes que exhiben su estilo con orgullo y valoran su condición afro. Tienen una alta exposición mediática y la aprovechan para transmitir este mensaje de amar lo que uno es. Entre ellas puedo mencionar a Lupita Nyong’o, u Oprah Winfrey.

Por otro, las mujeres y hombres de esta generación que se son padres cayeron en la cuenta de que se convirtieron en el espejo de esas personitas pequeñas que buscan en ellos un ejemplo a seguir. Y el modelo que quieren ofrecer a sus hijos no es más que un modelo real, negro y afro. 

Otro grupo que juega un papel fundamental en esta vuelta al cabello natural son los millennials, un grupo de jóvenes con una presencia muy fuerte en las redes que dignifican su condición de afro. A través de blogs y perfiles en plataformas sociales comparten con sus seguidores la aceptación de sus orígenes y amor por sus raíces. 

Los salones de belleza dedicados al afro también son importantísimos en este proceso. En ellos encontramos un lugar con profesionales que nos entienden, nos aconsejan y sobretodo nos enseñan a cuidar nuestros crespos. Saber que contamos con una peluquería especializada en nuestro estilo es alentador. Tal es el caso de  “Miss Rizos“, una peluquería en República Dominicana cuya dueña, Carolina Contreras, es defensora del afro e intenta día a día convencer a sus clientes de continuar con el estilo afro. Actualmente también, presenciamos la diversificación de productos capilares especializados en el nicho de mercado que ofrecen las personas de cabellos rizados y de textura afro. 

Los eventos que nuclean hombres y mujeres afro son espacios de encuentro para compartir experiencias y fijar metas para trabajar en conjunto. El congreso “Entre crespos” de la feria Belleza y Salud 2018 tuvo lugar en Corferias Bogotá y asistieron personas de Brasil, Puerto Rico, República Dominicana y Estados Unidos. El lema del evento fue el concientizar sobre la realidad del afro en el mundo. 

Creo estamos en un momento al cual llamo “desindustrialización”, en el que buscamos volver a lo natural, a lo orgánico, a lo saludable, a lo que menos impacto negativo produzca en la naturaleza o en el estado natural de las cosas. Esto aplica incluso a los productos que usamos cotidianamente, y los productos capilares no están exentos. En términos de rizos, crespos y afro, exigimos productos sin sulfatos, siliconas ni parabenos. También, tomamos conciencia de las consecuencias que dejan los productos para alisar el cabello, lo cual nos hace apropiarnos de nuestras “melenas” tal y como son. 

Finalmente, vemos cómo en algunos países se prohíbe formalmente toda discriminación hacia los estilos de peinados de cabellos naturales. Tal es el caso de California, en Estados Unidos, estado que se convirtió en el primero en aprobar el Acto Crown como ley, haciendo ilegal las políticas discriminatorias  hacia los afros, trenzas y otros estilos de peinado de los cabellos naturales. Nueva York también adoptó una ley al respecto. 

Todo esto inyecta energía para seguir adelante en este cambio que llegó para quedarse definitivamente. Me despido con la frase de Antoinette Torres, fundadora y directora de la comunidad virtual Afroféminas, a S Moda:  “No queremos ser mujeres blancas, no estamos incómodas con nuestros rasgos, no nos falta nada”. 

Fuentes:

https://www.dw.com/es/la-lucha-por-la-aceptaci%C3%B3n-del-cabello-rizo-belleza-natural-afroamericana/a-46972853

https://smoda.elpais.com/belleza/aqui-las-mujeres-negras-frente-al-estigma-llevar-pelo-afro/

https://www.cnn.com/2019/07/03/us/california-hair-discrimination-trnd/index.html

https://www.nbcnews.com/news/nbcblk/new-york-second-state-ban-discrimination-based-natural-hairstyles-n1029931