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Cuidado capilar

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¿Comenzaron a asomarse las primeras canas? ¿Sientes que tus crespos se han debilitado un poco y pierdes más cabello que antes? Bienvenidos al ciclo de la vida… Nuestro cabello también siente el paso de los años, al igual que nuestra piel y nuestro cuerpo en general. Los cuidados del cabello afro en el adulto mayor (y no tan mayores) es fundamental para mantener nuestros crespos saludables. 

No los quiero desalentar, pero no se puede evitar el envejecimiento del cabello con vitaminas ni fórmulas mágicas. No podemos ir en contra de la naturaleza, sin embargo, lo que sí podemos hacer es extremar los cuidados que tenemos con nuestra cabellera. De esta manera, vamos a transitar esta etapa aportándole la fuerza, la hidratación y el brillo extra que necesita nuestro cabello.

¿Cómo envejece el cabello?

Existen diferentes factores externos e internos, propios de la naturaleza humana, que producen el envejecimiento del cabello.

Entre los agentes externos, se encuentran la exposición a la radiación UV, una alimentación desbalanceada, estrés, entre otros. Además, si tenemos en cuenta que muchos de nosotros pasamos por la tortura de tratamientos químicos alisantes que causaron un daño tremendo en nuestros crespos, el panorama no parece tan alentador.

En relación con los factores internos, están los cambios hormonales propios del organismo. Por ejemplo, en el caso de los hombres, la calvicie puede estar relacionada a la hormona de la testosterona, denominada calvicie de patrón masculino y la calvicie se suele dar en la parte superior de la cabeza en la zona de la sien. 

Dos signos visibles del envejecimiento capilar

Antes de hablar sobre los cuidados del cabello afro en el adulto mayor, veamos cuáles son las señales que nos indican que nuestro cabello se vuelve cada vez más viejito. 

Canas. Es el signo por excelencia que delata el paso del tiempo en nuestra cabellera. Recordemos que la melanina es un pigmento natural que también tiene nuestro cabello y es producido por los folículos pilosos. Estos folículos son los encargados de producir y mantener el crecimiento del cabello y su pigmento. No obstante, cuando pisamos la década de los treinta, estos compuestos se vuelven más perezosos y producen menos melanina, lo que se traduce en la aparición de las primeras canas. 

Grosor del cabello. Este sí resulta un problema un tanto mayor al lado de las canas. Cada cabello está compuesto de fibras de proteínas y tiene una vida de entre dos y siete años antes de caerse y ser reemplazado por un cabello nuevo. Con la edad, este reemplazo no llega tan rápido o bien, nunca llega. Las fibras del cabello se afinan, se debilitan y se aclaran. 

¿Cuáles son los cuidados del cabello afro en el adulto mayor?

En líneas generales, te puedo decir que son bastante similares a los que ya hemos mencionado en otros artículos. Sin embargo, es necesario extremar algunos de ellos, realizarlos con más frecuencia y dedicarles más tiempo. 

  • Intenta no pasar demasiado tiempo al sol sin proteger tu cabello. Hazte amiga de gorras o sombreros para que los rayos nocivos del sol no sigan afectando tus crespos. Asimismo, si te sumerges en piscinas regularmente, siempre utiliza gorros de natación apropiados para que no se mojen tus cabellos, ya que el cloro es muy perjudicial para el cabello.
  • Aplica mascarillas a tus crespos al menos una vez por semana. La forma correcta de usarla es desde la mitad de cabello hacia las puntas y con los dedos distribuir bien el producto para un correcto sellado. 
  • En caso de tener que usar un secador de pelo, trata de hacerlo a una baja temperatura o bien aplica antes un protector térmico para que el aire caliente del secador no dañe el cabello. 
  • Dile adiós a los sulfatos y siliconas de una vez por todas porque solo dañan nuestro cabello. Los sulfatos se llevan los pocos aceites naturales y esenciales que le quedan a nuestro cabello, así que es hora de eliminarlos de nuestra rutina de cuidados. 
  • Masajea tu cuero cabelludo con las yemas de los dedos para mejorar la circulación sanguínea en el área capilar. 
  • Ya lo dijimos varias veces, pero siempre es bueno recordarlo… no frotes tu cabello húmedo con fuerza o movimientos bruscos para secarlos. Por el contrario, sécalo con suavidad y envuélvelo en la toalla. 

Una correcta alimentación también se verá reflejada en el aspecto de nuestro cabello afro. Como digo siempre, elijamos cuidarnos y elijamos querernos. No vamos a detener el paso del tiempo, pero sí podremos vivirlo en plenitud. 

Estoy segura que este será uno de tus post favoritos porque podrás aplicar todo lo que te voy a explicar. El método LOC es muy común y lo más probable es que tengas todos los materiales en tu casa, por lo que no hará falta salir. 

Más de una vez compré productos (algunos muy costosos) solo porque alguien me los recomendaba o porque eran de marcas reconocidas. Con el tiempo aprendí que cada cabello es único y lo que funciona para ti puede no ser bueno para mí y viceversa. Por esto es que siempre insisto en que apliques estas ideas no siempre al pie de la letra, sino que las uses como sugerencias que luego puedes ir modificando sobre la marcha según te lo vayan pidiendo tus crespos. 

¿Qué quiere decir LOC?

Se trata de una sigla en inglés que significa lo siguiente.

L: liquid (líquido). Se refiere al uso de un acondicionador líquido de base acuosa. 

O: oil (aceite). Es un aceite capilar.

C: cream (crema). Un producto hidratante y nutritivo.  

Se trata básicamente de utilizar estos tres productos para que tus crespos luzcan como nunca antes los has visto. 

¿Cómo se aplica el método LOC?

Una vez que te has lavado el cabello como de costumbre, tienes que seguir los tres pasos que te voy a contar a continuación. ¡Ojo! Uno de los secretos de este método es respetar el orden de los productos, el otro truquito te lo cuento más adelante. 

  1. Líquido sin enjuague. La idea es que sea lo más acuoso posible y sin enjuague para lograr una hidratación correcta. Puedes hacerlo tú misma colocando en un vaporizador agua y glicerina, o bien agua con solución fisiológica y acondicionador. 
  2. Oil o aceite capilar. Vienen los productos de cosmética para este fin, aunque siempre vale la pena probar aceites naturales como el de coco, de aguacate, de oliva, almendras o el que tu cabello prefiera. Te recomiendo no excederte con la cantidad, porque correrás el riesgo de que parezca sucio y poco saludable. Lo ideal dividir el cabello en mechones y aplicarlo de esta manera. 
  3. Crema de peinar. En este último paso el cabello terminará de hidratarse y nutrirse. Una vez más, puedes optar por la crema que venías utilizando, sólo que ahora su efecto será mucho mejor. 

En resumen, el líquido hidrata y ayuda a la formación de rizos, el aceite sellará dicha hidratación para conservar la humedad y la crema sellará la cutícula y va a mantener la hebra del cabello bien hidratada.

¡Como habrás visto, es muy sencillo y fácil! El otro secreto que te había mencionado más arriba es… debes dejar actuar cada producto unos 15 minutos antes de aplicar el que le sigue para que pueda cumplir su función correctamente. 

Finalmente, este método se recomienda para cabellos de crespos bien definidos y porosos. Para quienes tengan rizos menos definidos, les sugiero aplicar productos más livianos.

Espero les haya servido y espero sus comentarios sobre el resultado final que obtuvieron aplicando el método LOC.

¿Cabello mojado o seco? ¿Recogido o suelto? Estoy segura que habrás escuchado cientos de consejos sobre qué hacer con tus crespos antes de ir a dormir. En este post te voy a contar algunos trucos que puedes aplicar con tu cabello durante la noche que a mí me dieron muy buenos resultados.

Como regla general, siempre debes dormir con el cabello recogido, de lo contrario, seguramente amanecerás con los crespos enredados y resecos. Existen muchas formas de recoger el cabello antes de ir a dormir, estas son mis preferidas.

1. Trenzar el cabello

Este método es excelente sobre todo si te lavaste el cabello ese día y no te quedó como esperabas. Usar una trenza de noche te ayudará a reordenar un poco tu cabellera y te dará la oportunidad de arreglarla por la mañana. 

Te recomiendo dividir el cabello en secciones (del tamaño que desees) y trenzar cada porción de cabello. Al día siguiente, deberás deshacer las trenzas con sumo cuidado para evitar el temido y detestado friz y hacerte tu peinado recogido favorito.

Puedes optar por trenzas tradicionales o bien las trenzas africanas que llevan un poco más de tiempo, pero te garantizas el peinado por un par de días. 

Los twists o trenzas de dos cabos son muy sencillas de hacer porque al separar el cabello en mechones para trenzar, divides cada uno en dos partes y las vas enroscando entre sí. Es un buen método para que tus crespos queden definidos

Consejo: siempre humedece el cabello antes de trenzarlo. También podrías colocar una crema sin enjuague y finalmente unas gotitas de aceite de argán para mantener tu cabello bien hidratado. 

¡Ojo! No practiques seguido esta técnica si prefieres llevar el cabello suelto y definir bien tus crespos. 

2. La piña

Este método clásico es ideal si gustas más llevar el cabello suelto luciendo tus crespos. Consiste en recogerte el pelo bien arriba de tu cabeza. Al día siguiente tus crespos al viento lucirán de maravilla. Es muy rápido y fácil de hacer.

¡Sí o sí! El cabello debe descansar cubierto con un pañuelo o gorro de seta o satén. El algodón de la funda de las almohadas no es recomendable porque absorbe la humedad del pelo y lo reseca. 

Recuerda que tus crespos al igual que los míos son únicos y lo que para mí funciona puede no ser lo que tú estás buscando. Lo ideal es ir probando a ver qué le sienta mejor a tu cabellera. 

La única obligación que tienes para con tus crespos es… ¡lucirlos con orgullo! 

Tenía muchas ganas de escribir algo para el cuidado del cabello de los más pequeños. En realidad, primero tiene que aprender una para así después enseñarles a ellos correctamente y no seguir transmitiendo de generación en generación los mismos errores de siempre.

Lo primero que trato de inculcarles es que el cabello forma parte de su cuerpo, como el rostro, las manos, las piernas, etc. y como tal, merece el mismo cuidado y dedicación. No obstante, como dijo Zoe D. Draelos, MD, FAAD, “Uno de los errores más comunes sobre el cabello, es pensar que está vivo, cuando en realidad el pelo es un organismo inerte que no se sana una vez que se lastima”, por lo que con más razón debemos protegerlo. Luego, les pido que amen el cabello que les tocó y que no traten de querer cambiarlo, sino más bien de cuidarlo para que esté siempre sanito. Les aseguro que una vez que el cuidado de su cabello se vuelva un hábito, ya no tendremos que insistirles para que lo cuiden. ¡La mejor manera que tenemos los adultos de
educar a nuestros hijos es con el ejemplo! A continuación vamos con algunos consejos para los más chicos de casa.

Lo primero que vamos a enseñarles es a lavarse el cabello correctamente. Idealmente, el cabello debe lavarse una vez por semana para conservar así sus aceites naturales. Se debe colocar un poquito de champú (del tamaño de una avellana) en su manito y masajear el cuero cabelludo más que el resto del cabello porque tanta fricción lo daña. Cabe resaltar que el cabello de textura afro tiende a ser seco, por lo cual es preferible utilizar un champu hidratante para cabello seco. Posteriormente, se debe enjuagar bien el cabello con agua tibia y aplicar el acondicionador, para luego enjuagar de nuevo. Dependiendo de la densidad del cabello, para los niños y niñas con cabellos abundantes y gruesos, es mejor aplicar champu y lavar una segunda vez. Otra opción es hacer un co-lavado, que – tal como lo mencioné en el artículo “la jerga del afro” – es cuando se utiliza acondicionador en lugar del champú para lavar el cabello, buscando así mantener la humectación del mismo por más tiempo. Al realizar el co-lavado, se recomienda separar el cabello en pequeñas secciones y desenredarlo con un peine de dientes anchos desde las puntas hacia la raíz para evitar quebrarlo. Luego de enjuagar el cabello, aplique acondicionador sin enjuage o un aceite natural, lo cual permitirá sellar la humectación.

¡Cuidado con el secado! Envolver el cabello con la toalla sin frotarlo porque lo lastima. La Academia Americana de Dermatología (AAD por sus siglas en inglés) aconseja lo siguiente: hacer trenzas o colitas de caballo sueltas con cintas cubiertas de goma. El uso de los estilos protectores es favorable, sin que el cabello quede con mucha tensión para evitar su quiebre.

No podemos hablar del cabello de los niños sin mencionar las liendres. Los productos químicos que hay en el mercado pueden llegar a ocasionar lesiones en el cuero cabelludo de los más pequeños. Existen algunas fórmulas “caseras” (que se deben aplicar dos veces por semana) para deshacerse de estos bichitos tan desagradables y que tantas complicaciones generan.

  • Aceite de oliva: según Joan Sewyer y Roberta MacPhee, autores del libro “Head Lice to Dead Lice”, este aceite las elimina por sofocación. Sin embargo no resulta tan efectivo para matar los huevos que ponen las liendres. Hay que colocarles el aceite en el cuero cabelludo, colocar una gorra y dejar actuar una noche, al día siguiente lavar el cabello.
  • Vinagre: es el método natural más común. Al igual que el aceite de oliva, lo aplicamos con un vaporizador, lo dejamos toda la noche y a la mañana siguiente lavamos el cabello.
  • Aceite de almendra y limón: el aceite los sofoca y la astringencia del limón logra matar los huevos. Mezclar ambos ingredientes, colocar en el cabello, dejar por dos horas y lavar.

Finalmente, en términos generales, se debe peinar de manera tal que no usemos calor o productos químicos, tener en cuenta que tratamientos como alisantes químicos, tinturas y demás producen daños en el cabello, y proteger el cabello del sol utilizando sombreros.

Una podría pensar que los productos que están diseñados exclusivamente para niños son los ideales, pero en realidad todo pasa por los componentes. A la hora de elegir productos para el cuidado capilar de los niños, lo recomendable sería optar por aquellos cuyas etiquetas contengan la menor cantidad de ingredientes y mientras menos fragancia tengan, mejor. Aquellos libres de parabenos y sulfatos son la alternativa más conveniente. Como dije al principio, se cuida lo que se quiere, por lo tanto, nuestra tarea como madres y
padres es la de enseñarles a nuestros hij@s a quererse sí mismos.

Fuentes:

https://howtoadult.com/how-to-grow-a-black-kids-hair-5658406.html
https://www.aad.org/public/skin-hair-nails/hair-care/healthy-hair-habits-for-kids

https://www.thehealthsite.com/beauty/expert-tips-on-hair-care-for-children-bs0216-372262/

https://www.thehealthsite.com/diseases-conditions/home-remedies-for-head-lice-203627/



En esta oportunidad les voy a contar un poco sobre aquellos productos para el cuidado de nuestro cabello que poseen silicona (desafortunadamente la mayoría de ellos). La realidad es que, como todo en la vida, algunos de ellos son muy nocivos y otros no tanto, dependiendo del tipo de silicona que se utilice. Para que no interrumpas la lectura de este post, te recomiendo que traigas uno o dos productos que usas habitualmente en tu cabello… porque no resistirás la tentación de leer las etiquetas y comprobar de qué están hechos. He incluido algunos términos científicos (poquitos no más) con la idea de que aprendamos a leer las etiquetas.

¿Qué es la silicona?

La silicona es un compuesto químico que incluye átomos de silicio y oxígeno como parte de su composición molecular. En el campo de la cosmética, la encontramos en acondicionadores para el cabello, nutriciones, baños de crema, ceras y alisantes. La función principal que tienen es la de formar una capa de “protección” en la fibra capilar. Protege el cabello de los rayos UVA , del calor del secador y demás agentes externos que pueden dañar el cabello. Sin embargo, tampoco permite que el cabello respire y absorba los buenos ingredientes que pueden tener algunos productos. Una de las características principales de la silicona es la capacidad de impartir brillo, suavidad y la apariencia de un pelo saludable. Hasta aquí todo parece perfecto, pero… (siempre hay un pero). Existen dos tipos de siliconas, las que son solubles en agua y las que no. Las primeras son las menos nocivas, porque al lavarse el cabello se van, no dejan efecto residual  y no es necesario usar productos abrasivos para retirarlas. Las del segundo tipo, en cambio, son muy dañinas para nuestro cabello y cuero cabelludo, porque para quitarlas es necesario utilizar champús a base de sulfatos, componentes muy fuertes que dañan el cabello y el cuero cabelludo. Como para que tengamos una idea, los sulfatos se usan en detergentes para ropa y vajilla. Y así como eliminan la suciedad y la grasa, también se llevan consigo los aceites naturales que están presente en la fibra capilar.

¿Cómo podemos saber si un producto contiene silicona?

En líneas generales, podríamos decir que los componentes terminados en “-cone” o “-cona” son siliconas. Por ejemplo, entre las siliconas más comunes no solubles en agua están Trimethylsilylamodimetheicone, Stearyl Dimethicone, Dimethicone, Cetyl Dimethicone, entre otras. Es más fácil recordar las que son hidrosolubles (porque son menos) y por ende las menos nocivas: 

– Cyclomethicone: se evapora rápidamente y no genera efecto residual en el cabello. Deja humedad y un aspecto sedoso y suave. Está presente tanto en productos que se enjuagan como los que no. 

– Dimethicone copolyol: es soluble en agua. En general los productos que tienen “copolyol” son fáciles de retirar. La contra es que suelen ser bastantes caros. 

– Silicona con PEG: los PEGS son polímeros compuestos por hidróxidos que aman el agua, por lo que estos productos son más que hidrosolubles.  

En conclusión, ahora que sabemos leer las etiquetas, podemos comprar de manera informada, leyendo antes los componentes de los productos que usamos en nuestro cuerpo. Como leí por ahí, la silicona es como un maquillaje para el cabello: aparenta ser saludable y perfecto, pero en realidad no lo es, porque al quitarlo, la fibra capilar se muestra tal como es. Tratemos de nutrir nuestro pelo de la manera más natural posible para que el brillo y la belleza sean parte de él y no solo una ilusión óptica. 

Llegó la hora de ponernos manos a la obra! A continuación vas a encontrar consejos sobre cómo hidratar, cortar y proteger el cabello. Un montón de consejos para que nuestros crespos estén saludables y llenos de vida.

Sabemos, por experiencia propia, que el cabello afro tiende a ser seco y requiere de cuidados especiales. Así que comencemos por lo básico: el lavado. Siempre hablando en líneas generales, recuerda que cada cual vive sus crespos de manera diferente, lo ideal es lavar el cabello una o dos veces por semana. Esto no quiere decir que entre medio no vayamos a hacer nada para cuidarlo, sino todo lo contrario. El tipo de champú que usemos juega un papel esencial: debe ser sin sulfatos (que resecan y dañan el cabello), sin alcohol, de pH balanceado y en lo posible con aceites naturales, sea de almendras, jojoba, coco, entre otros. Sé que son demasiados requisitos para un champú, pero si escogemos el correcto, empezaremos desde lo básico a hacer las cosas bien.

Continuamos con una buena hidratación y nutrición. Si dijimos anteriormente que los cabellos afros son un poco secos, pues lo lógico sería que escojamos productos a base de agua que es el hidratante por naturaleza. El cabello conserva humedad por dentro pero, a la vez, se evapora a través de los poros, por lo tanto debemos aportar humedad con el uso de productos capilares. Esta humedad “extra” necesita fijarse dentro del cabello para que no se evapore y para ello, estos productos se utilizan en conjunto con los aceites naturales como el de jojoba, oliva o coco. Primero hidratamos y luego nutrimos con los aceites… ¡los aceites no hidratan, solo nutren y fijan la humedad en la fibra capilar! Las proteínas también tienen un rol importantísimo porque aportan elasticidad y cuerpo al cabello. Se encuentran en acondicionadores que no requieren enjuague, los de tratamientos y en algunos hidratantes.

Debe existir un balance entre las proteínas y la humedad del cabello. Un cabello que absorbe más proteínas conservará mejor la humedad. Lo ideal sería aplicar este tipo de humectantes a diario o día de por medio. Deben ser productos que no requieran enjuague y si no contienen algunos de los aceites que mencionamos antes, puedes aplicarlos tú misma de forma separada luego del hidratante. Separamos el cabello en grupos y colocamos la crema en cada uno de ellos, luego el aceite y listo.

Ya vimos cómo lavarlo, hidratarlo y nutrirlo. A pesar de todos los cuidados que tengamos, pueden aparecer puntas abiertas o resecas, en ese caso lo ideal es cortarlas. La frecuencia de corte no es exacta ni igual para todos, se puede decir que cada tres o cuatro meses estaría bien, pero varía según el crecimiento de cada uno en particular. Tiramos por la borda el mito de que cortarse las puntas ayuda a que el cabello crezca más rápido, solo ayuda a que el pelo luzca más saludable y lleno de vida. 

Otra manera de cuidar el cabello es probar los peinados o estilos protectores. Se llaman así porque tienen como objetivo proteger las puntas de factores climáticos, de los nudos y enredos y evitar así que se dañen. El pelo forma parte de nuestro cuerpo y debemos cuidarlo de igual manera y con igual dedicación. Entre lo estilos protectores encontramos las famosas trenzas, twists planos y/o de dos hebras y peinados recogidos que ocultan las puntas. Si buscas seguro encontrarás tu propio estilo protector.

Te pido un esfuercito más para cuidar tu cabello… lo tenemos que preparar para ir a dormir. Ya te limpiaste el rostro y te aplicaste la crema nutritiva de noche, ahora es el turno de tu cabello. Primero, no debes acostarte con el pelo mojado porque se enreda y se puede quebrar. Puedes masajearlo y cepillarlo para que se relajen (¡tú y el cabello!). Luego, es el momento ideal para aplicar algún tratamiento hidratante y nutritivo porque no tienes que hacer nada más que dormir y dejar que actúe solo. Generalmente, después del baño, puedes aplicar un acondicionador hidratante que no requiera enjuague y aceites en caso de que te enjuagues el cabello a la mañana siguiente. Cepillas el cabello, lo atas con una trenza, con una cola de caballo o lo divides en varias secciones que luego atas o trenzas en twist para evitar enredos. Finalmente, envuelves el cabello en un pañuelo o turbante, idealmente en seda o satín… y listo. También es posible encontrar en el mercado fundas en el mismo material. En dicho caso, se cubre la almohada y puedes dormir con tu cabello sin necesidad de pañuelo o turbante.

En otro artículo te cuento con más detalles algunos tratamientos caseros hechos a base de ingredientes que tenemos en casa ¡para que no tengamos excusas!

En esta es publicación nos ponemos manos a la obra. A continuación vas a encontrar consejos generales sobre cómo hidratar, cortar y proteger el cabello. Un montón de consejos para que los crespos estén saludables y llenos de vida. Sabemos, por experiencia propia, que el cabello natural de textura afro tiende a ser seco y requiere de cuidados especiales.

Vamos a comenzar por lo básico: el lavado. Siempre hablando en líneas generales, recuerda que cada cual vive sus crespos de manera diferente, lo ideal es lavar el cabello una o dos veces por semana. Lavar el cabello muy seguido le quita sus aceites naturales, y por ende, esto lo vuelve quebradizo. Esto no quiere decir que entre medio no vayamos a hacer nada para cuidarlo, sino todo lo contrario. El tipo de champú que usemos juega un papel esencial: debe ser sin sulfatos (que resecan y dañan el cabello), sin alcohol, de pH balanceado y en lo posible con aceites naturales, pueden ser de almendras, jojoba, coco, entre otros. Sé que son demasiados requisitos para un champú, pero si escogemos el correcto, empezaremos desde lo básico a hacer las cosas bien.

Continuamos con una buena hidratación y nutrición. Si dijimos anteriormente que los cabellos afros son un poco secos, pues lo lógico sería que escojamos productos a base de agua que es el hidratante por naturaleza. El cabello conserva la humedad por dentro pero, a la vez, se evapora a través de los poros, por lo tanto debemos aportar humedad con el uso de productos capilares. Esta humedad “extra” necesita fijarse dentro del cabello para que no se evapore y para ello, estos productos se utilizan en conjunto con aceites naturales como el de jojoba, oliva o coco. Primero hidratamos y luego nutrimos con los aceites… ¡los aceites no hidratan, sólo nutren y fijan la humedad en la fibra capilar! Las proteínas también tienen un rol importantísimo porque aportan elasticidad y cuerpo al cabello. Se encuentran en acondicionadores que no requieren enjuague, los de tratamientos y en algunos hidratantes.

Debe existir un balance entre las proteínas y la humedad del cabello. Un cabello que absorbe más proteínas conservará mejor la humedad. Lo ideal sería aplicar este tipo de humectantes a diario o día de por medio. Deben ser productos que no requieran enjuague y si no contienen algunos de los aceites que mencionamos antes, puedes aplicarlos tú misma de forma separada luego del hidratante. Separamos el cabello en grupos y colocamos la crema en cada uno de ellos, luego el aceite y listo.

Ya vimos cómo lavarlo, hidratarlo y nutrirlo. A pesar de todos los cuidados que tengamos, pueden aparecer puntas abiertas o resecas, en ese caso lo ideal es cortarlas. La frecuencia de corte no es exacta ni igual para todos, se puede decir que cada tres o cuatro meses estaría bien, pero varía según el crecimiento de cada uno en particular. Tiramos por la borda el mito de que cortarse las puntas ayuda a que el cabello crezca más rápido, solo ayuda a que el pelo luzca más saludable y lleno de vida.

Otra manera de cuidar el cabello es probar los peinados o estilos protectores. Se llaman así porque tienen como objetivo proteger las puntas de factores climáticos, de los nudos y enredos y evitar así que se dañen. El pelo forma parte de nuestro cuerpo y debemos cuidarlo de igual manera y con igual dedicación. Entre ellos están las famosas trenzas, twists planos y/o de dos hebras y peinados recogidos que oculten las puntas. Si buscas seguro encontrarás tu propio estilo protector.

Te pido un esfuercito más para cuidar tu cabello… lo tenemos que preparar para ir a dormir. Ya te limpiaste el rostro y te aplicaste la crema nutritiva de noche, ahora es el turno de tu cabello. Primero, no debes acostarte con el pelo mojado porque se enreda y se puede quebrar. Puedes masajearlo y cepillarlo para que se relajen (¡tú y el cabello!). Luego, es el momento ideal para aplicar algún tratamiento hidratante y nutritivo porque no tienes que hacer nada más que dormir y dejar que actúe solo. Generalmente, después del baño, puedes aplicar un acondicionador hidratante que no requiera enjuague y aceites en caso de que te enjuagues el cabello a la mañana siguiente. Cepillas el cabello, lo atas con una trenza o cola de caballo para evitar enredos.  Finalmente, envuelves el cabello en un pañuelo o turbante de seda … y listo. En otro artículo te cuento con más detalles algunos tratamientos hechos a base de ingredientes que tenemos en casa ¡para que no tengamos excusas!

Este post me toca muy de cerca porque, como  comenté en mi primer artículo, me alisé el cabello durante mucho años y fuí operada de miomas uterinos submucosos a mis 30 años. Así pues, investigar sobre los efectos que los químicos  de los productos alisadores pueden generar en nuestro cuerpo no ha sido tarea fácil. Para ello he estudiado el trabajo de investigación llamado Hair Relaxer Use and Risk of Uterine Leiomyomata in African-American Women, lo que en español sería “Alisado químico y riesgo de leiomioma uterino en mujeres afroamericanas”, a cargo de la doctora Lauren Wise, profesora e investigadora en la universidad de Boston.

Antes de comentarles sobre este trabajo, vamos a repasar muy brevemente qué es el alisado químico y sus principales características para luego entender un poquito mejor los puntos centrales del trabajo de Lauren Wise. Los productos utilizados para el alisado químico se pueden dividir en dos grandes grupos: los que contienen “soda cáustica” y los que no. Los primeros tienen como ingrediente principal el hidróxido de sodio (NaOH) y los segundos,  hidróxido de calcio (CaOH) y guanidina, entre otros. El hidróxido de sodio tiene un PH o nivel de acidez  muy elevado, descompone las fibras de queratina del cabello y lo deja lacio. Si bien el cabello se verá brillante y se sentirá más suave que nunca, el que sufre es el cuero cabelludo. Y para ponerlo de manera gráfica, el cuero cabelludo es la piel de nuestra cabeza, es decir que al entrar en contacto con cualquier producto, sencillamente lo absorbe. Luego de la aplicación del alisado, el cuero cabelludo queda reseco y suele picar bastante. Los alisados del segundo grupo vinieron a “reemplazar” el hidróxido de sodio y se los tilda de ser menos agresivos. El PH es menor, con lo que es más “benévolo” con el cuero cabelludo pero más fuerte para el cabello en sí. Como para tener una idea, estos componentes se encuentran en detergentes, desengrasantes y demás productos abrasivos de limpieza.

Ahora que ya tenemos una idea básica de los componentes químicos de los alisados, comparto con ustedes lo que he leído e investigado. La hipótesis planteada por la Dra. Wise y su equipo fue que el alisado químico incrementa el riesgo de padecer leiomioma uterino, el cual se estima que es un 80% más alto en mujeres de raza negra. El leiomioma o mioma uterino es un tipo de tumor benigno que se desarrolla en el útero. Para llevar a cabo esta investigación, 59.000  mujeres afroamericanas de entre 21 y 69 años de edad participaron de este estudio desde 1997 hasta 2009. Las variables que se tuvieron en cuenta para este estudio fueron: frecuencia anual de uso de alisados, años de uso, cantidad de quemaduras, heridas en la piel durante la aplicación y el tipo de fórmula utilizada (con o sin soda cáustica).

Es una realidad que el alisado químico ocasiona quemaduras y lesiones en el cuero cabelludo, lo que lamentablemente facilita la penetración de sus componentes a nuestro cuerpo. Los productos para alisado químico contienen (entre otras sustancias) ftalatos: compuestos químicos usados como plastificadores. Obviamente que ningún fabricante pondría ese nombre tan raro y difícil de pronunciar en las etiquetas, por lo que se los coloca bajo el nombre de “fragancias” o “perfumes” que contiene el producto en cuestión. En el caso de los  cosméticos, no es obligatorio especificar los ingredientes que contienen, por lo que no está del todo claro qué químicos tienen en realidad. No obstante, algunos alisados químicos directamente especifican qué ftalatos contienen… sin dar tantas vueltas. Un tipo de ftalato llamado mono ethylhexyl (que bien puede ser y es utilizado en lo alisados químicos) fue encontrado en la orina de quienes padecían leiomioma uterino. 

Debo decir que me causó tristeza leer que cerca del 94% de estas mujeres dijeron haber usado estos productos al menos por un año. Si bien no se encontró relación entre el tipo de fórmula de alisado y la presencia de mioma uterino, sí se encontró un incremento en el riesgo de padecer esta patología al realizarse un alisado: teniendo en cuenta la duración del tratamiento, la frecuencia de aplicación y la cantidad de quemaduras en el cuero cabelludo.  El riesgo es aún mayor en quienes usaron estos productos por un tiempo prolongado. 

Uno puede pensar que quienes usaron químicos a base de soda cáustica, que se suponen son más fuertes, tenían más chances de desarrollar miomas, pero no es así, ya que ambas fórmulas generan lesiones en la piel permitiendo así la absorción de los químicos. 

Quise ser muy cuidadosa con este post, ya que tiene muchos términos científicos que espero haber podido explicar bien. Fue mi intención ser imparcial y poner a disposición de mis lectoras la información sobre lo que sucede con nuestro cuerpo cuando usamos este tipo de tratamiento. La elección final es siempre nuestra, lo bueno es tomar decisiones estando informadas.

Finalmente, debemos tener en cuenta que somos seres únicos e irrepetibles y que lo que a algunas personas les hace mal a otras quizá no. Cada cuerpo reacciona diferente y es más o menos vulnerable a determinadas situaciones.  Antes de tomar una decisión, intentemos poner en la balanza, por un lado, el placer que nos genera hacer lo que nos gusta y por el otro, los posibles efectos que podrían perjudicarnos.

Amo mi afro y hoy por hoy no lo cambiaría por nada y menos por seguir una tendencia de moda. La tendencia que sigo es la mía… ¡la que me hace bien! Y tu?.

Fuentes:

https://academic.oup.com/aje/article/175/5/432/175919

https://afrofeminas.com/2017/01/27/estira-el-alisado-quimico-permanente/